¿Qué harías si no tuvieras MIEDO?

mujer con miedo y asustada por los cambios

Probablemente en este periodo de crisis muchos emprendedores y dueños de negocios estén con la incertidumbre de lo que pasará el día de mañana y cómo sobrevivirán estos a tan prolongado desafío. Y es acá donde inicia el miedo.

Y no es para menos, todos los días en los medios de comunicación nacional e internacional están hablando constantemente de la pandemia y sus efectos: tasas de contagio, número de muertos y cómo la economía del mundo tendrá una caída significativa por esta coyuntura. Al momento de redactar este artículo el Banco Mundial pronostica que el PIB de Nicaragua va a contraerse un 4.3% en el 2020.

Entonces, con toda esta cantidad de información ¿cómo no estar preocupado?

Pero, qué pasa si empiezas a cuestionarte, no desde un punto de vista negativo; sino desde un punto de vista positivo. Pregúntate, ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Déjame ayudarte a contestar esta pregunta

Hace un tiempo leí una – fábula – que me ayudó a contestar esta pregunta con solo 4 personajes, 2 ratones y 2 liliputienses. Los cuatro personajes imaginarios cuyos nombres son Fisgón, Escurridizo para los ratones y Hew y Haw para los liliputienses.

¿Quién se ha llevado mi queso?

Y es que la historia gira en torno al “Queso” que representa todo aquello que queramos alcanzar (felicidad, dinero, amor, trabajo, plenitud) y su búsqueda a través de un laberinto que representa al mundo real.

Un día los ratones llegaron al depósito de Queso Q, depósito al que habitualmente corrían para comer; pero ¿cuál fue su sorpresa?, pues que ya no había queso. Los ratones sí que habían notado que a medida que pasaban los días había cada vez menos queso y el cambió no los tomó desprevenidos. Instintivamente, se pusieron nuevamente sus zapatos para echarse a correr y buscar Queso Nuevo.

El poder de la Indecisión

Más tarde, llegaron los liliputienses que no estaban preparados para descubrir que ya no había queso. Mientras que el par de ratones rápidamente se habían puesto en la búsqueda la indecisión les ganaba a los liliputienses, pues no sabían qué hacer y únicamente volvieron a casa con mucha hambre y el ánimo por los suelos. Al día siguiente regresaron al depósito de Queso Q solo para reconfirmar que ya no había queso. Hem creía tener derecho al Queso mientras que Haw sugirió buscar algo de Queso Nuevo, a lo que Hem se negó.

Sobra decir que mientras los liliputienses seguían indecisos, los ratones ya se habían puesto patas a la obra recorriendo el laberinto hasta que finalmente llegaron al depósito de Queso N donde encontraron una gran reserva de Queso Nuevo.

Rompe el miedo

Y así pasaron los días, hasta que Haw fue encontrando un poco de Queso por aquí y por allá. Haw fue comprendiendo que el depósito de Queso Q no había desaparecido de repente, y que, si se hubiera mantenido alerta al cambio, este no lo habría tomado totalmente desprevenido. Más tarde se encontró un nuevo depósito, pero este se encontraba totalmente vacío.

Haw continuó recorriendo e inspeccionando el laberinto y poco a poco fue superando sus miedos. Al tiempo, distinguió un depósito de Queso Nuevo con trozos en la entrada, pero adivina, el depósito estaba también vacío.  Probablemente ya alguien había estado allí y llegó a la conclusión que si hubiera llegado mucho antes seguramente habría encontrado una gran provisión de Queso Nuevo.

Recorre el laberinto

Haw continuó recorriendo el laberinto, solo encontrando pequeños trozos de queso, hasta que un día encontró el Queso Nuevo en el depósito de Queso N. Descubrió que ya los ratones Fisgón y Escurridizo ya llevaban allí desde hace un tiempo. Se saludaron y Haw se dedicó a probar de sus quesos favoritos.

El liliputiense pensó en volver al depósito de Queso Q y encontrar a Hem, pero comprendió que ya había intentado que su amigo cambiara. Hem tendría que encontrar su propio camino.

Lección aprendida

Para evitar que el cambio le volviera a tomar desprevenido Haw comprobaba cada día el estado en el que se encontraba su Queso y aunque disponía de grandes reservas recorría el laberinto para explorar zonas nuevas y no retenerse en su zona de comodidad

En una de esas salidas escuchó un sonido de un movimiento en los recovecos del laberinto y pensó que podría ser Hem y confió en que quizá, por fin, su amigo fuera finalmente capaz de moverse con el Queso y disfrutarlo.

Ahora te pregunto, ¿qué harías si no tuvieras miedo?

Esta frase aparece en el libro escrito por Spencer Johnson. Si deseas el libro, solicitánoslo aquí y te lo enviaremos al correo electrónico para que lo leas completo. Si llegaste hasta aquí sabemos que mereces el libro.

Lo importante acá es qué tan rápido te mueves para que una crisis no te golpee tanto como a los que se quedan quietos, estancados.

Te aconsejo que aproveches tu tiempo, es un recurso no renovable y todo lo que hagas debe ir encaminado a encontrar tu Nuevo Queso. Por otro lado, no llenes tu mente de negatividades, como las malas noticias de los medios de todos los días, eso solo te frustrará.

Pero te preguntarás, ¿qué estamos haciendo nosotros para sobrellevar y aportar en todo esto? Pues te comento que hace poco hicimos un taller online totalmente gratis dirigido a emprendedores y a personas que tienen una idea de negocio relacionado a cómo ayudarte a gestionar tus riesgos, creamos un grupo de whatsapp para compartir con vos la próxima edición.